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| IRLANDA EN PRIMAVERA |
Me preguntaba cómo había podido pasar, yo había querido ser un poeta cómo William Butler Yeats y ser rico cómo mis empleadores, y si bien en el 98 tuve un millón de euros en mi centa corriente, años más tarde ya no tenía nada.
Tuve que vender mi Samsung Hisperia E470 que me costó de oferta 295 euros y de segunda manos me dieron 60 euros por él. Mi portatil HP-Lovegraft35GB también lo vendí. Perdí mi casa y vivía en apartahoteles y en pensiones.
Recoorí de nuevo las mansiones deshabitadas, por mi oficio de decorador de interiores, y vendíamos lo que podíamos pero ya no había compradores.
Hice de Yeats todo lo que pude, la mitología celta, el esoterismo, liarme con una medium...escribir cantos nacionalistas sin que parecieran tales. Llenaba cuadernillos y blogs.
Me hice socio o lo intenté de una sociedad secreta que se dedicaba a beber cerveza negra, conocí a los masones, a los gnósticos y a los judíos y todo me parecía correcto.
Volvía de nuevo a las urbanizaciones y me pensaba pobre pero ya no era rico, nada más. Sólo pasaba eso.
Y en provincias la gente empezó a suicidarse pero no lo reportaban los periódicos provincianos, siguió la sangría hasta el 2007 cuando ya sucedió que de ricos habíamos pasado a Clase Media. Muchos no quisieron bajar tanto.
Me volví cristiano, cristiano gnóstico, lo veía todo cómo un castigo a nuestra soberbia y me fustigaba a mi mismo y a los demás, y fui un predicador en las redes sociales pero nadie me concedía autoridad ni siquiera moral y entonces el personal se divirtía y yo me convertí en mi propio personaje.
Pero algo había de cierto en todo ello: no habíamos hecho las cosas bien...¿Cómo un simple contable de una inmobiliaria pudo hacerse rico? ¿Cuántas personas habría cómo yo en España?
Yo sabía que tenía que ser más humilde, ya no era joven y yo había tenido mi oportunidad y ahora vendrían las políticas de alquiler de pisos en madrid o de alquiler de pisos en valladolid o de alquiler de pisos en castilla y leon dirigidas a la emancipación voluntaria de los jóvenes.
Me compré un piso en un barrio obrero, un piso muy humilde. Y comí y bebí con frugulidad y agradecimeinto. Sabría que vendría la crisis de verdad. LA GRAN DEPRESIÓN.
Yo paseaba por las urbanizaciones del 2004, en Madrid y en provincias y miles y miles de casas lujosas vacías, chalets enteros que luego fuimos vendiendo a familias de inmigrantes o mejor alquilándolos. Una familia de diez inmigrantes, un clan, formada por tres generaciones, ALQUILABAN UN CHALET POR 400 EUROS AL MES Y VIVÍAN TODOS JUNTOS
Y los españoles aprendimos humildad.

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