Siempre quise ser un poeta visionario cómo Yeats, admiraba la poesía de ese irlandés, su canto de Inesfrie, su budismo kadampa sin saber que era budismos kadampa, su laiçosns con los espíritus de los elementales de la Naturaleza y Los Árboles.
Tenía entonces mi primer millón de euros en mi cuenta corriente, era un recién llegado a la Clase Media, vivía en urbanizaciones y entres de ellas y de ellas también, urbis de lujo, recién construídas, maquilladas, alhajadas, preponderadas, escarpadas y refinanciadas, urbis de pastel, de lujo y apariencia, urbanizaciones minúsculas cómo peuqeñas disneylandias sin disfraces ni conglomerados.
Viajaba de un lado para otro siguiendo mi propia sombra con firme paso, el espectáculo del mundo construído: Las Lomas, Las Rozas, Las Fuentes, La Cabaña, Los Cañós, Lomas Altas, Lomas, Rozas Vintage, Las Fuentes de Orensana, Monteclaudios, Montesoros, Montepríncipe de Éste Mundo, Monteaguzado, Los Montes, Los Montes del Pastor, Pastrana, Pastrana Baja, La Ulipa, Las Ulipas del Somo, Las Aguas, Cristal, Cristila, Las Cristilas, Arantxa, La Arantxana, La Urtduzar, Los Caminos...
Todas ellas estaban juntas y todas ellas comunicaban...La mayoría eran cómo ciudades fantasmas. En buena lid y en buena oferta se habían vendido los 4 pisos pilotos, los más aparentes y preparados, obreros de la construcción vivían alquilados en un chalet a cargo de la empresa por ahorrarse el transporte la constructora y quizás cómo prebendas en amago y fuente de filiación a patronal, así que se podían encontrar obreros con millonarios, con nuevos ricos del tipo soy muy sensible cómo yo o con nuevos ricos del tipo soy un tiburón cómo mi hermano o con nuevos ricos del tipo son ejecutivo despiadado y no ligo por guapo cómo mi amigo Miguel que no lo era...ERAN LOS TIEMPOS DE LA GABARDINA Y EL PELOTAZO siempre lloviendo, siempre viviendo una novela negra y siempre con un revolver en los tobillos, siempre el miedo, el miedo a volver porque el miedo dijo que volvería y la gente afanaba, afanaba en coger todo lo que podía SABÍAMOS QUE ERA UNA FICCIÓN y que habíamos construído un mundo de apariencias ESPAÑA ERA UN DESCORAZONADOR DE DECORADO y todo era bello y precario y para unos pocos, nosotros éraos los pocos y por eso el miedo...
La gente se paseaba con grandes perros gordos y negros cómo toros, buscando un amigo en un bar, hablando con la camarera, haciéndose el simpático y el experto en ésto y en aquello pero en nada también: la humildad, la falsa humildad que debe de tener el que prospera en España, la envidia que es muy mala...
Y yo quería ser poeta cómo Yeats, un visionario. En el fondo me gustaba Irlanda. En el fondo me gustaban las pelirrojas, en el fondo me gustaba la cerveza negra de trigo. Pienso en todos los muchos "en el fondo" que hay detrás de toda vida de eximio y egregio procer y prota de Las Letras de España, mucha soberbia escondida detrás, mucha prepotencia, mucho machito y mucha mala leche y en el fondo, y por Ende Y FINALMENTE, pero no por Michael Ende, muchísima de esa que nos llamamaos estupidez.
Las urbanizaciones del 98...
--No eres poeta, es una excusa para beber--me dijo entonces la camarera.
--Es una excusa para no ser tan feo--dijo mi alma.
Y tenía razón.
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